A Tapa do Barril es de esos negocios que forman parte de la historia cotidiana de Vigo. Y es que pocos son los vigueses que no hayan disfrutado al menos una vez de sus empanadillas. He charlado con Ana, la segunda generación del negocio sobre cómo se lleva la responsabilidad de tomar las riendas de un negocio con historia.
Soy fan de las empanadillas de bar.
Cuando era muy pequeña mis padres me llevaban a un bar en la zona de Fonte Escura, en Cabral. Se llamaba el Bar Modesto, si mi memoria y la de mi madre no fallan. Era un bar de los de toda la vida. La gente se tomaba sus cuncas de vino del que mancha, el suelo estaba lleno de serrín y muchos de los que trabajaban en Barreras (como mi padrino) se juntaban allí para cantar canciones gallegas. Siempre me acordaré de este lugar por sus empanadillas fritas rellenas de carne. Porque era en lo único que pensaba cada vez que iba con ellos. Una empanadilla y una Coca Cola. Y pedirle a mi padrino que cantasen “O gato metido nun saco” un día más.
Esa misma era mi petición cuando mi abuelo me llevaba a Bouzas, al Camino Verde. Donde también se cantaba, aunque en este caso las voces eran marineras. Una tasca famosa por ponerte nécoras con el vino y por su pulpo excelente. Pero para mí no había nada mejor allí que sus empanadillas de bar.
Todos estos lugares han ido desapareciendo. Algunos modernizándose con el cambio generacional. Y otros cerrados sin posibilidad de que nadie cogiese el testigo. Así que esta fan de las empanadillas de bar ve como su lista se hace cada vez más pequeña con el paso del tiempo.
Por suerte, hay uno entre mis favoritos que en lugar de desaparecer parece coger impulso. A Tapa do Barril, esa tasca que alegraba mis tardes de adolescencia tras echar unas partidas al futbolín en Ruada, está más viva que nunca. Y arrancó este año con un nuevo local en Porta do Sol.
La cabeza de Ana Terzado no para ni un segundo. Tras coger el testigo del negocio de manos de sus padres, quiere hacer más grande el legado recibido. He charlado con ella sobre la enorme responsabilidad de tomar los mandos del que, hoy por hoy, es el lugar de referencia en empanadillas en Vigo. Y también de la historia de sus padres y de cómo ve el futuro de su negocio ligado a nuestra ciudad.
La entrevista con Ana

Recuerdo venir por la tasca de tus padres en mi época adolescente, cuando aún estabáis en en local antiguo. Pero ya entonces era un sitio mítico en la ciudad.
Pues sí. Llevamos abiertos desde 1972. Los fundadores fueron mis padres, Lidia y Manolo. Se vinieron de A Estrada a Vigo y pensaron en abrir un bar aquí para ganarse la vida. Mi padre había sido cocinero en Suiza años atrás, así que ya tenía algo de experiencia en el mundo hostelero.
¿Cómo pensaron tus padres en abrir un local donde la empanadilla fuese la protagonista?
Realmente el protagonismo de la empanadilla surgió fruto de la casualidad, no fue para nada planificado. Ellos montaron una tapería, donde había otros platos en la carta. Mi madre empezó a hacer empanadillas porque yo comía muy mal. La única forma en la que conseguía que comiese variado era prepararme empanadillas variando sus rellenos. De paso que las preparaba para mí, empezó a ofrecérselas a los clientes. Y al final se hicieron tan populares que pasaron a ser nuestro producto estrella.
Imagino entonces que toda la repercusión que han conseguido en la ciudad era inimaginable para vosotros.
Así es. Ni por asomo mis padres se imaginaban la repercusión que tendrían las empanadillas de mi madre. Ahora mismo tenemos clientes de generaciones muy diversas. Familias que desde los abuelos ya venían a comerlas, hijos que vienen por recomendación de sus padres… Ser un negocio transgeneracional en Vigo nos resulta sorprendente. Pero a la vez es muy motivador.
¿Cuál crees que fue la clave que os hizo funcionar entonces, y que os sigue haciendo populares ahora?
El mimo con el que mis padres hacían las cosas, es el mismo que yo y mi equipo le ponemos ahora. Me gusta la hostelería y eso es fundamental para tener éxito en este sector, que desgasta tanto si no lo coges con ganas. Cuando le pones ganas y pasión a lo que haces y sabes transmitirlo a tus clientes, tienes ya mucho ganado.

Y llegó el día del relevo generacional, ¿estabas segura de sustituir a tus padres llevando las riendas?
Si, tenía claro que no quería dejar morir un trabajo de toda una vida. Mis padres trabajaron durísimo y se merecen que su trabajo no se olvide. Curiosamente, a ellos fue a los que más les costó asumir que me quedaría al frente del negocio. Como te decía, el trabajo en hostelería es muy sacrificado. Yo ya tenía mi carrera profesional montada en otro camino, y mis padres no entendían por qué prefería hacer ese cambio. Para mí hacerlo significaba dedicarles un homenaje. A ellos y a su trabajo. Y por supuesto, no dejar morir un legado por el que ellos habían trabajado tanto sin al menos intentarlo.
Desde que tú te encargas de dirigir el negocio, has hecho algunos cambios. Os hemos visto participando en eventos con vuestro puesto ambulante y ahora arrancáis un nuevo local en Porta do Sol.
Sí, yo soy fiel a una frase que uso muy a menudo: si no te mueves, caducas. Me encantan los cambios, sobre todo aquellos que te ayudan a explorar nuevos caminos para tu negocio sin que pierda su esencia. Creo que hay que estar muy atento a lo que demandan los clientes, y hoy nada o poco tiene que ver con los de hace unos años. La dinámica de la hostelería es brutal ahora. Y en el caso particular de Vigo, con tantos cambios y nuevos locales en poco tiempo, todavía más.
A este segundo local en Porta do Sol, lo defines como “pastelería salada”, ¿qué tiene de diferente con respecto a vuestro local de López Mora?
Con el nuevo local pasamos del bar de siempre a enfocarnos en el mundo “take away” de calidad. Nuestro local es pequeño, como has podido ver. Pero localizado en el punto de más tránsito de la ciudad. Gente que pasa para hacer compras, otros para trabajar, incluso quién sólo lo hace por dar un paseo de tarde. Por eso pensamos que en este caso la oferta debía ser también “de movimiento”. Así que, además de nuestras empanadillas, también ofrecemos sándwiches originales, ensaladas y sopas y otros productos.
Este local está enfocado a poder comprar algo sabroso y sano, que puedas ir comiendo por la calle, como pasa en las grandes ciudades. Cada vez más tenemos menos tiempo para poder sentarnos a tomar un menú. Sobre todo cuando te quedas a trabajar o haces recados rápidos por el centro. Como madre trabajadora, a veces no tengo tiempo ni para comer, y eso que trabajo rodeada de comida. Por eso entiendo la necesidad que hay de soluciones como la que ofrecemos en Porta do Sol.

Sois uno de esos negocios míticos de la ciudad. De hecho, dudo mucho que haya por ahí algún vigués que no haya probado vuestras empanadillas. ¿Cómo veis vosotros a esta ciudad y, sobre todo a sus ciudadanos?
Vigo es una ciudad que ha crecido mucho en los últimos años, con un público cada vez más cosmopolita y exigente. Siempre se dice que el vigués es un público muy difícil y exigente. Pero te garantizo que cuando le gustas a un vigués, no hay cliente más fiel y agradecido. Somos una ciudad moderna, pero a la vez de costumbres. En parte ahí está el éxito de nuestras empanadillas.
¿Cómo te gustaría ver a A Tapa de Barril el día que tengas que ser tú la que dé el relevo?
Me gustaría que siguiese siendo un referente. Espero seguir haciendo crecer el negocio que crearon mis padres con mis ideas. Y que el día de mañana, cuando sea yo la que deje el timón, mis hijos quieran tomar el testigo de algo que para mí es más que un negocio de hostelería. Es la historia de nuestra familia ligada a la historia de una ciudad como Vigo.
El test de la experta en empanadillas
No podía dejar escapar a Ana sin enfrentarla a mi habitual test del experto. Ella había sido la causa del nacimiento de las empanadillas más famosas de la ciudad. Así que seguro que podríamos descubrir algún secreto. Tras el test de los tacos a Sierra Madre, el de las hamburguesas a La Leyenda y el de pizzas a Olivieta, ¿qué descubriría en esta ocasión?

Mi paso A Tapa do Barril

Creo que poco de nuevo os descubriré en este caso. Si como yo habéis pasado parte de vuestra infancia, adolescencia y edad adulta disfrutando de las empanadillas de A Tapa do Barril podéis obviar esta parte del artículo.
Para los pocos vigueses que todavía no conozcan estas empanadillas o los recién llegados a la ciudad, os diré que por algo este es un lugar mítico en Vigo. Su producto estrella son las empanadillas de bar. De las de masa frita esponjosa. Pero de las que van rellenas con algo más que de aire. A diferencia de otros lugares, en A Tapa do Barril los rellenos van más allá de atún, carne o bacalao. Opciones de empanadillas vegetales, sabores especiados como el picadillo o la de pollo, curry y manzana, y hasta de langostinos, pulpo o chocos.
Lo típico para muchos de nosotros era pasarse por su tasca y llevárselas a casa para cenar. Así que podríamos decir que en esto de la comida para llevar, Ana y sus padres han sido precursores. Hoy, tienen dos locales diferentes: el de toda la vida en López Mora y un pequeño local recién inaugurado en Porta do Sol.
En López Mora la oferta se ha ampliado a tapas clásicas, un par de tacos mexicanos y su menú de mediodía. Puedes comer un plato, una empanadilla y postre por 7,95€, lo que lo convierte en uno de los locales más económicos en la franja de mediodía.
En Porta de Sol lo que importa es que todo lo que se sirva sea manejable para llevar e incluso para tomar a pie de calle. Ana nos lo definía en la entrevista como “pastelería salada”. Sandwiches, cocas y foccacias acompañan a las empanadillas de siempre, que ahora evolucionan en su masa a hojaldre y en breve a la masa de trigo al horno. Hasta han pensado en servir cremas en un vaso para llevar, como quien disfruta del café a media mañana.
Cuando algo sobrevive año tras año con un expediente de buenos recuerdos, por algo será. En este caso, creo que mi valoración sobra. Que tantos vigueses hayamos vivido momentos con estas empanadillas es la mejor prueba de que merece la pena la visita.
Y las empandas, como aliado perfecto para disfrutar en casa

El confinamiento ha traído cambios de los buenos para A Tapa do Barril ¿Te imaginas poder compartir un sabor tan mítico vigués como el de las empanadillas de A Tapa do Barril? Pues eso es lo que ha llevado a Ana a crear su nuevo producto: las empanadas.
Durante el confinamiento, Ana se dio cuenta de que nuestro ritmo de vida cambiaría, y los planes en casa empezarían a ser más habituales. Vio en la empanada un aliado de sus ya míticas empanadillas para los planes donde compartir con amigos o familia será la clave.
Aprovechamos el lanzamiento para hacerle una de nuestras entrevistas rápidas, y en ella descubrimos mucho. Dale al play porque Ana te contará:
😋 Cómo son estas nuevas empanadas
🥟 Cómo puedes conseguirlas y probarlas
🤤 Qué sabores de las míticas empanadillas estarán presentes
🧐 Y lo mejor: ¿cuál es el secreto de la masa más fetén de todo Vigo?
A Tapa do Barril
Precio
Tienes empanadillas desde 1,75€ a 2,50€
Menú de mediodía (plato + empanadilla + postre): 7,95€
Tapas, ensaladas y tacos desde 3€a 5,50€
Dirección
Rúa López Mora, 63 36211 Vigo
Porta do Sol, 4 36202 Vigo
Teléfono
En López Mora: 986 298 983
En Porta do Sol: 698 190 353
Horarios
En López Mora:
De lunes a viernes de 11.00 a 16.00 y de 18.30 a 23.00
Sábados y domingos cerrado
En Porta do Sol:
de lunes a sábado de 10.30 a 16.00 y de 18.30 a 23.00
Domingos cerrado
A Tapa do Barril en el mapa
En López Mora
En Porta do Sol
¿Más opciones de siempre en Vigo?
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- Taberna A Mina ha resurgido en Casco Vello con el cambio de gerencia. Esta tasca marinera famosa por sus mejillones tiene hora en la oreja de cerdo su tapa estrella. Te lo cuento aquí.
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